El taller no es fácil de encontrar. Se ubica detrás de un vivero, en las afueras de Cartago, en un edificio bajo con techo de chapa ondulada y un patio que el abuelo del artesano sembró con limoneros en 1962.

I — Inicio

Todo aquí se elabora bajo pedido. No hay sala de exposición. El taller produce aproximadamente cuarenta piezas al año —sillas, mesas, camas, un pequeño número de muebles auxiliares— y cada una se acompaña de una única hoja de papel que describe quién la diseñó, quién la construyó y a dónde se dirige.

“Una silla no es un diseño. Una silla es el decimoquinto intento de un diseño, y el primero en el que te puedes sentar durante una hora sin notarlo.”
Morada
Lo que nos ha hecho regresar no es el acabado, que es excelente, ni la carpintería, que es excepcional. Es la costumbre del artesano de no escatimar en ningún paso. La madera se asierra en cuartos y se almacena durante dos años antes de ser cortada. Los linos se lavan tres veces antes de ser tapizados. Nada sale del taller antes de estar completamente listo.

